Entretenimiento, oportunidad de oro para los emprendedores







​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​Por Marisol Calva​​ 23/10/2019​​
Los festivales son de los nichos de negocios donde son contados los emprendedores mexicanos que apuestan por invertir y generar experiencias disruptivas, pese al potencial de audiencias nacionales e internacionales que pueden atraer y a una demanda creciente, según estudios.


El mercado mexicano de la música tenía en 2016 un valor de 386 millones de dólares (mdd) y se prevé que los ingresos totales del sector alcancen los 500 mdd en 2020, incluyendo los segmentos de streaming, música grabada en medios físicos y música en vivo, en donde se incluyen festivales y conciertos, de acuerdo con el estudio “Media Outlook MX”, de PWC.

El segmento música en vivo -se menciona en este reporte-, registró  en 2016 ingresos totales por 225 mdd, con una estimación de alcanzar los 276 mdd en 2020, apoyado fuertemente en los conciertos en vivo de músicos nacionales e internacionales de todos los géneros y en el mercado de la música dance-electrónica, que se ha convertido en una atracción importante para europeos, canadienses y estadounidenses.

En este mismo sentido, un reporte de Live Nation Entretainment (LNE), compañía que integra a marcas globales de entretenimiento como Ticketmaster, Live Nation Concerts, Live Nation Media & Sponsorship y Artist Nation, establece que la música está creciendo, pues más de dos tercios de las generaciones X, Millennial y Z asisten a un evento de música en vivo al año e invierten más dinero en esto que en música vía streaming.

“Estamos sobrecargados de información y estamos perdiendo oportunidades para conectarnos realmente, esta es una tendencia global que se define como sensación de privación; la música en vivo es el antídoto para esta sensación, cumple el deseo de una conexión humana genuina. El 71% de las generaciones X, Millennial y Z, a nivel mundial, está de acuerdo en que los momentos que les dan más vida son las experiencias en vivo”, dice el LNE.

Es por ello que el ecosistema emprendedor debe de aprovechar esta oportunidad de oro, considera René Lomelí, director de la aceleradora 500 Startups, quien comenta que si bien la industria del entretenimiento sí existe en el mundo del emprendedurismo, no es tan relevante como otras; por ejemplo, la Fintech.

“Si hay mejores servicios financieros, gracias a las fintechs, el mercado se mueve y genera innovación; lo mismo puede pasar en otras industrias y el entretenimietno podría ser una de ellas”, menciona Lomelí.

Al dar un vistazo en el ecosistema emprendedor y revisar jugadores que estén incursionando en nichos relacionados con el entretenimiento en México, son muy pocos los que se observan. Uno de ellos es el propio 500 Startups, que tiene un empredimiento que se llama Boletia, que nació hace siete años con el objetivo de ser una boletera moderna y eficiente.

Otro emprendimiento reciente en este nicho es Esto Es Tulum (EET), un festival desarrollado con talento mexicano, que se realiza en la Riviera Maya no solo bajo un concepto de música electrónica-dance con artistas de renombre, sino muy vinculado a experiencias con la naturaleza, artisticas, espirituales y hasta prehispánicas, y que en su primera edicion en 2018 reunió a 25,000 personas.

“Lo que nosotros hicimos fue trabajar en tres aspectos desde un principio: generar un gobierno corporativo, desarrollar una estructura financiera y legal, y buscar un modelo de negocio disruptivo. Puede parecer fácil decirlo, pero no es algo muy común ni en los emprendimientos en general ni en sectores como el del entretenimiento, mucho menos cuando hablamos de festivales de cualquier tipo. La mayoría de este tipo de emprendimientos comienza con la operación y años después, si funciona, trabajan en la estructura. Nosotros nacimos al revés”, dice Víctor Rosales, socio-fundador de EET.

En este segmento, a diferencia de otros nichos de negocios, de acuerdo con el propio Rosales, pesa mucho el servicio y la experiencia, elementos vinculados a algo intangible, lo que hace que los rendimientos que se pueden ofrecer en este tipo de emprendimientos sean muy atractivos para los inversionistas, pues van más allá de lo tradicional, al no estar ligados a un bien físico sino a experiencias. “que vengo del sector bienes inmuebles puedo decir que, hoy en día, la plusvalía no se genera porque exista un edificio, sino por el valor que tenga en los detalles ese bien inmueble y por su relacionamiento con la persona que adquiere un espacio. La experiencia en pocas palabras es lo que da la rentabilidad, y en el sector entretenimiento mucho de lo que se ofrece está ligado a esto”.

En su caso, lo que explica el éxito del proyecto mexicano, asegura, es que a diferencia de eventos tradicionales, donde llega el productor, desarrolla un evento y deja una huella,  el festival que realiza con sus socios está en línea con el negocio, pero sobre todo con los requerimientos de una realidad compleja que es la contaminación y el cambio climático. “Y es ahí donde no todos se atreven a emprender en un entretenimiento disruptivo y responsable, que es lo que demandan las nuevas generaciones, porque requiere mucho trabajo e inversión de recursos de todo tipo”.

En el caso del festival que lidera, el mayor costo viene de atraer talento internacional; representa el 35%. Lo demás se distribuye con porcentajes más bajos en temas de acondicionamiento, operación, difusión, logística, etcétera. Los principales riesgos en negocios de entretenimiento, señala Rosales, están en aspectos climáticos, como pueden ser lluvias o huracanes, y en temas de seguridad antes, durante y después de los eventos.

“Hay una oportunidad para que la industria del entretenimiento cambie como lo hizo UBER en su momento, que vino a modificar una industria vieja que tenía muchas cosas mejorables; la industria del entretenimiento tiene algunas características similares, lleva mucho tiempo sin cambiar, sin generar cosas nuevas”, considera Lomelí.

Resalta el caso de Boletia como un ejemplo de éxito en esta industria, “porque nos enseñó cómo una compañía pequeñita puede llegar a competirle a una grandota, y esto no necesariamente quiere decir que hay que llegar a matar a la grande, sino aprender a convivir. Al final del día, hay espacio para todos”.