RIESGO DE COLAPSO EN ESTRUCTURA  DEL AEROPUERTO POR CORRUCIÓN


Severos daños y grietas en trabes amenazan la integridad de millones de pasajeros diariamente

24/07/2017 Por Heriberto Salas

El 12 de julio pasado, un auto fue literalmente “tragado” por un socavón que se abrió en la autopista Acapulco – Ciudad de México, en donde un hombre y su hijo murieron al caer su auto en el enorme hoyo que se abrió en la carretera, estremeciendo al país entero.

La muerte lenta y dolorosa de los dos ocupantes expuso de manera clara la corrupción en la Secretaría de Comunicaciones y transportes SCT, por la pésima calidad del trabajo y los contratos sospechosos que puso al desnudo.

Exponiéndose días después, que el lamentable suceso se hubiera podido prevenir, toda vez que numerosos funcionarios estatales de un partido diferente al que pertenece el secretario Ruiz Esparza, de al menos tres dependencias distintas, habrían advertido reiteradamente a las autoridades federales que un desagüe subterráneo instalado décadas atrás en el mismo trazo de la autopista era inadecuado, propenso a taponarse y  que la construcción presentaba problemas graves.

Raúl Olmos, investigador de la ONG Mexicanos Contra la Corrupción declaró: "Aquí desgraciadamente fue una cuestión trágica, donde hubo muertos, pero las irregularidades observadas son un asunto que se replica constantemente en otras obras".

EN EL AICM PODRIAN ESTAR LAS PROXIMAS VICTIMAS MORTALES

En el mes de julio del  2016 el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz, anuncio que se inauguraría  la  nueva ampliación de la sala de espera en la Terminal 2 el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) argumentando, que aproximadamente 20 mil pasajeros y usuarios del AICM podrán estar conectados a Internet de manera simultánea.

Que también se pondría en marcha una aplicación móvil para informar a los pasajeros sobre las llegadas y salidas de vuelos nacionales e internacionales, reportes del clima e información sobre los servicios de la terminal aérea.

Sobre la nueva sala del AICM el secretario Ruiz Esparza informó, que había implicado una inversión de 210 millones de pesos de recursos federales, para que según esto, se cuadriplicara la superficie y capacidad de atención a los pasajeros al pasar de mil 995 metros cuadrados a 9 mil 105 metros cuadrados, de 2 a 10 salas, de 150 a 2 mil asientos, de 4 a 12 mostradores de atención, de tan sólo 27 metros cuadrados a mil 1150 metros cuadrados de área comercial y de uno a cuatro baños.

Todo ello para que en lugar de atender de 350 pasajeros por hora, con la nueva obra se podrán recibir hasta 2 mil pasajeros y 12 vuelos de manera simultánea. Al año se prevé que se atenderán hasta 5 millones de pasajeros.

Este, este es el verdadero volumen de un inminente desastre, que se anuncia por la pésima calidad en las obras de una ampliación que anticipa la corrupción, cuando menos y por el momento en la supervisión en la calidad de materiales por parte del actual director general del AICM Alejandro Argudín Le Roy y de quien se autonombra como su principal operador financiero y recaudador de “beneficios”, su Director General Adjunto de Operación, Armando Subiráts Simón. Tal y como lo exhibirá Acento21 en los próximos dos reportajes. Fallas evidentes en la construcción de una terminal que según anticipo el propio secretario de la SCT, “se prevé que atenderá hasta 5 millones de pasajeros”, en uno de los aeropuertos con mayor movimiento del mundo.

LA IMAGEN DE UN POSIBLE DESASTRE
 
Como se exhibe en la imagen publicada el día de hoy por Acento21, existen serios daños estructurales en la ampliación de la terminal 2 del AICM, inaugurada el 1 de julio del 2016 (de acuerdo a la placa colocada y que se exhibe en la fotografía). 

Una enorme grieta se extiende por todo el techo y parte en dos una de las trabes que enmarcan la placa inaugural, colocada por el gobierno federal.

En la misma imagen se denotan filtraciones de humedad y escurrimientos de agua que se extienden debajo de la ruptura, justo en donde transitan miles de personas diariamente procedentes de diferentes destinos. Pasajeros, pilotos, sobrecargo, visitantes, etc., se juegan la vida diariamente al transitar por estos pasillos.

Por supuesto la obra estuvo a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes SCT, pero los 210 millones de pesos invertidos, fueron “administrados” y supervisados por Alejandro Argudín Le Roy, Armando Subiráts Simón y compañía, quienes de manera evidente permitieron la pésima calidad en la construcción y la obra, acompañada del descuido en el mantenimiento y supervisión que se supone debe ser constante en una zona de alta densidad de transeúntes. Al menos para reparar lo que se puede desplomar en cualquier momento causando múltiples víctimas inocentes. 

Como se puede apreciar visualmente, el deterioro de la grieta denota envejecimiento de varios meses en el mismo estado sin haber sido tocada, evidenciada por los muros sucios y manchados por mugre y humedad en torno a la falla estructural. Demasiado para 210 millones de ampliación y un multimillonario presupuesto anual en manos de Argudín Le Roy.

 

PREVIO A LAS TRAGEDIAS EXISTIERON ADVERTENCIAS PARA EL GOBIERNO FEDERAL

Juan Carlos Valencia, titular de la comisión estatal del agua en Morelos, de acuerdo a documentos exhibidos a Acento21, había advertido con anticipación a la secretaría de Comunicaciones y Transportes sobre los problemas en el mismo lugar de la tragedia del socavón, donde una barranca y una alcantarilla pluvial cruzan bajo la autopista. "La alcantarilla pluvial que canalizaba la barranca no contaba con la capacidad para trasladar el agua", escribió Valencia.

Funcionarios de transportes respondieron que la alcantarilla había funcionado bien durante 40 años y no veían motivos para cambiarla.


Las advertencias no pudieron ser más claras: las autoridades locales vieron cómo el agua abría un hueco en el muro de contención de la autopista, el cual se agrandaba con cada lluvia, motivo por el cual dos semanas antes de que se abriera el socavón, un funcionario subalterno de Cuernavaca, Mario Meneses, envió una carta a la secretaría de Transportes: "Le comunicamos que el muro que se levantó en esa área está a punto de colapsarse" y la SCT no respondía.

El 27 de junio, el jefe de la defensa civil estatal, Francisco Bermúdez, se reunió con el representante local de la secretaría de Transportes.

"Le presentamos un video en donde venía detallado todo punto a punto cuál era la problemática", dijo Bermúdez. "El día 9 de julio viene una tormenta fuerte en Cuernavaca y este mismo socavón se profundiza más, lo que motiva otra llamada, para que el lunes 10 iniciara los trabajos de reparación, pero el día 12, miércoles, no les dio tiempo, vuelve a llover fuerte y ya se produce este socavón".

En la madrugada del 12 de julio, cedió una parte del muro de contención. El agua se llevó los cimientos de la autopista, provocando el derrumbe de un tramo y la apertura de un enorme pozo que se tragó el auto en el que viajaban Juan Mena y su padre cuando se dirigían a su trabajo en una planta de alimentos.

Esta es la primera entrega de dos reportajes detallados, sobre la corrupción y malos manejos permitidos desde la SCT a funcionarios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que incluyen audios y declaraciones que involucran al  Director General Adjunto de Operación Armando Subiráts, comprometiendo ciertos “apoyos” para empresas de aviación a cambio de una cantidad fija mensual y un asiento en el consejo de administración de una empresa privada en caso de su salida del AICM, incluyendo el  compromiso y consenso de su jefe Alejandro Argudín L
e Roy.